
Dulces, apasionados, robados, desesperados, el mundo de los besos es infinitamente rico en variedades y significados.
Así como sucede con las miradas, creo que un beso sentido dice más que cien palabras.
Amo los besos. No podría imaginarme un amor sin besos, el sexo sin besos. Será la romántica perdida que muy a mi pesar habita en mi. You can blame it on the moon.
Pero no todos comparten dicha valoración. Para sorpresa mia unos sostienen el acto de besarse es expresamente “cosa de adolescentes”. Aclaro que no estamos hablando de esos tan criticados besos babosos que suelen manifestarse de tanto en cuando en público. Me remito en cambio a situaciones como ésta: “Cuando un hombre que te encanta te toma por la cintura y te besa profunda y lentamente, todo tu cuerpo se pega al suyo y toda tu piel va a recordar ese beso durante horas.” (Café con Tostadas para Desayunos en Pantuflas, Máxima Arbitraria 24).
Al parecer algunos relacionan la calidad de los besos con una cuestión de edad (?), o con el tiempo que se lleva en una relación (esto sería, a mayor tiempo transcurrido, menos besos “de los buenos”).
Personalmente, me niego a renunciar a esos besos que erizan la piel, que son capaces de detener el mundo por unos segundos bajo la ilusión de que sólo somos vos y yo, y nada más importa.
Ahora, me gustaría saber qué opiniones les merece el temario -si es que les merece alguna, entiendo que es bastante pedorro- y sino, bueno... no a la auditoría del blog! Sigamos siendo 13, que es un lindo número ;)