El origen de la famosa frase 'mostrar la hilacha' es glorioso: en la Península Ibérica, allá por el medioevo, estaba muy mal no ser católico apostólico romano. Por eso, los ateos y judíos eran perseguidos, guillotinables e inflamables. Muchísima gente murió, pero con la frente bien alta y firme a sus convicciones y/o creencias.
Los judíos que prefirieron seguir con vida debían esconder todos los accesorios que denotaran su verdadera religión, para no terminar como Juana de Arco, y realizar el proceso de 'conversión' escondiéndose en sus propios sótanos. Al salir ya 'convertidos', por mero descuido, a algunos se les escapaba el
talit, un atuendo que se usa debajo de la ropa, y podía dejar ver los
tzitzim, unos piolines o hilachas que cuelgan del
talit.
De ahí nace la conocida expresión: mostrar lo que realmente uno es, generalmente por descuido.
Pero esto poco tiene que ver con el post (?). Donde en realidad voy a mostrar la hilacha por gusto propio y los invito a ustedes a hacerlo también, así nos divertimos como si esto fuera una excursión en micro escolar a las Termas de Villa Elisa:
* De chico, mi máximo ídolo era Emilio Disi.
* De grande, me gusta un
tema de Julio Iglesias.
* De chico, casi completo el álbum de figuritas de Snoopy y el de Dieguito Maradona...
* Fui cuatro veces a Feliz Domingo y todo lo que gané fue un pico de una piba de un colegio de la localidad de Lomas del Culo (en realidad no recuerdo ni de dónde era, pero era moooy lejano).
* De chico dejé de tener hamsters porque me duraban un año en promedio y, cada vez que eso ocurría, lloraba como Grecia Colmenares en 'Topacio'.
* Hablando de novelas: en el año 88 miré
de pe a pa 'Estrellita mía' con Andrea del Boca y Ricardo Darín.
Los ofendidos con este post pasen por la derecha y los que tengan ganas de divertirse un rato, por la izquierda. Gracias.