Voy a plantear la siguiente teoría que, seguramente, será atacada por varios y refutada por otros tantos. Pero creo que estoy a un centímetro de comprobarla.
Mi teoría plantea lo siguiente:
Los hombres, generalmente, al conocer a una mujer, sienten o no cierta atracción sexual. Es debido a esta atracción que se abocan a conquistar a la dama, invitándola, por ejemplo, a tomar algo, a comer, o al cine.
El fin último de la cita es concretar el hecho en cuestión, pero claro, no podemos actuar tan directamente, lo que los hace llevarnos primero a algún lugar y simular interés extra en otros aspectos de la persona de la dama.
El problema es el siguiente, y de acá surge mi teoría:
Si la dama accede a tener relaciones sexuales en la primera cita, esto conllevará a que el hombre, ya que cumplió su cometido, pierda interés en ella.
Está claro que no todos los hombres funcionan de esta forma, acostándose con mujeres como mero objetivo. Sin embargo, mi teoría se aplica a varios.
Claro, una vez pasada la primera cita, y ya perdido el encanto de “esperar” o la sorpresa de cómo será, el hombre no tiene incentivos a la hora de continuar la conquista.
Mi teoría es la siguiente: Hay que esperar, al menos, a la tercera cita para acceder a que el hombre entre en la cama de la dama. Y esto es así por lo siguiente:
- En la primera cita, el hombre sólo busca acostarse
- En la segunda cita, el hombre sólo busca acostarse, pero probablemente empiece a conocer un poco más a la dama
- En la tercera cita, el hombre busca acostarse, pero de alguna forma, después de las dos primeras citas, y sumada esta tercera, él llega a conocer un poco a la dama, a interesarse por otros aspectos y descubrir otras maravillas.
Está bien… Entiendo que muchos de ustedes no opinen igual. Pero es una teoría, y como tal, deberá llevarse a la práctica a fin de comprobarla o refutarla.
